ALBA

 

AUTOR: BERNARDO FIGUEROA DUEÑAS

 


 

Yo no te quiero blanca

ni te quiero de espuma,

no te quiero de nácar

ni cual rayo de luna.

 

Yo no te quiero casta

ni te quiero de nieve,

tampoco que seas santa

ni de perfume tenue.

 

Yo que tuve a la mano

frutas, copas y mieles;

los placeres mundanos,

también bellas mujeres.

 

Yo que tuve festines

cual banquetes de engaño

en los negros jardines

que nomás causan daño.

 

Nunca podré exigirte

la blancura o pureza,

sólo quiero pedirte:

perdona mi torpeza.

 

Nunca tendré el derecho

a exigir de ti nada,

debo estar satisfecho

porque tú eres mi amada.

 

Sólo te quiero mi alma;

no pretendo marfiles,

nunca más porcelana

ni escarchas de abriles.

 

Sólo te quiero vida;

no pretendo azucenas,

tampoco margaritas

que sólo causen penas.

 

Hoy que tengo intactos

piernas, brazos y mente;

me pondré en contacto

con lo noble y decente.

 

Hoy me iré a los bosques

a mi hermosa cabaña

entre encinos y robles

a escalar la montaña.

 

Nunca podré exigirte

 la blancura o pureza,

sólo quiero pedirte:

perdona mi torpeza.

 

Nunca tendré el derecho

a exigir de ti nada,

debo estar satisfecho

porque tú eres mi amada.