Dueña de la vida mía,
quiero verte a todas horas
desde que comienza el día
hasta que se pone el Sol.
Con total descortesía
de la nube voladora
siento la ventisca fría
que no tiene compasión.
Hoy mi día está nublado
convertido en noche obscura
pues mi Sol está eclipsado
por el triste desamor.
Hace tiempo que suspiro
como un loco enamorado,
hace tiempo que no miro
tu semblante de arrebol.
Mi amadísima Argentina,
tú eres luz encantadora
que cautiva y que ilumina,
dame ya tu corazón.
Primorosa chiquitina,
mensajera de alegría,
con tu risa cristalina
se estimula mi pasión.
Si en un bosque estás perdida
te hallaré mi bienamada
para darte así mi vida
con todita mi ilusión.
Si es que vives encerrada
como un ángel prisionero,
tú serás ya liberada
de cualquier fatal
torreón.
Primorosa amada mía,
yo sería tu caballero
que por ti combatiría
contra el más feroz dragón.
Si tuviera un gran palacio
de diamantes y
esmeraldas
con rubíes y topacio,
lo daría por tu amor.
Mi amadísima Argentina,
tú eres luz encantadora
que cautiva y que
ilumina,
dame ya tu corazón.
Primorosa chiquitina,
mensajera de alegría,
con tu risa cristalina
se estimula mi pasión.