EL BULLANGUERO

AUTOR: BERNARDO FIGUEROA DUEÑAS


 

Yo soy Cora, Huichol o Tepehuán,

o si quieren también Mexicanero,

y desde Acaponeta hasta Ixtlán

hoy todos me dicen El Bullanguero.

 

 

 

Yo nací por aquí en mi bello Nayarit

y les voy a contar, a todos les va a gustar

de mi gran ilusión por esta linda región

y lo van a mirar, seguro que así será.

 

 

 

Orgulloso contemplo así mi tesoro,

 recorriendo desde el principio al final

a la tierra que tanto yo quiero y adoro;

y le entrego mi cariño sin igual.

 

 

 

Cuando quiero probar sus mariscos

me voy a San Pedro y a Mexcaltitán,

enseguida regreso a Xalisco,

pasando por Tuxpan, un bello lugar.

 

 

 

Yo soy Cora, Huichol o Tepehuán,

o si quieren también Mexicanero,

y desde Acaponeta hasta Ixtlán

hoy todos me dicen El Bullanguero.

 

 

 

A veces quiero un momento de gozo

y en Valle de Banderas y San Blas

yo siempre encuentro la dicha y reposo,

 lo mismo que en La Yesca y Amatlán.

 

 

 

Ahuacatlán, rinconcito del alma mía,

te vengo a entregar mi amor total;

a mi Tepic yo le brindo mucha alegría,

me gusta admirar su catedral.

 

 

 

Rosamorada muy ufana debe estar

porque hoy a muchos creo que sí les va a asombrar saber que es cuna del Mariachi Nacional,

y en mi Santiago era fiesta popular.

 

 

 

Yo soy Cora, Huichol o Tepehuán,

o si quieren también Mexicanero,

y desde Acaponeta hasta Ixtlán

hoy todos me dicen El Bullanguero.

 

 

 

Aquí estoy muy feliz en mi bella tierra Ruiz

y me voy a pasear por la Sierra del Nayar

donde yo conocí a una linda flor de lis,

a mi amor que es fulgor y es toda mi adoración.

 

 

 

Huajicori y mi Santa María del Oro,

yo los quiero por esos hermosos paisajes,

el jilguero y zenzontle ya cantan en coro,

con sus trinos rinden bellos homenajes.

 

 

 

Una tarde con rayos de oro

me fui a la costa del mero Tecuala

ahí me quedo sintiendo que añoro

a la gran Compostela y también a mi Jala.

 

 

 

Ya me voy, ya me voy, ya me despido,

bailando les canto mi alegre son,

al rato nos vemos y yo les pido

me llamen El Bullanguero, ¡sí señor!