EL CARADURA
AUTOR: BERNARDO FIGUEROA DUEÑAS
Me dicen El Caradura,
mi novia es
una belleza,
es la más
tierna y más pura,
pero ella
siempre tropieza.
Ella se llama Carmela
casi nunca se
preocupa
porque es un
poquito lela
y también es
algo bruta.
¡No te preocupes Carmela!,
por lo que
digan de ti,
en tu casa y
en la escuela
todo el tiempo
es así.
¿Para qué sufres Carmela?,
la gente
siempre critica,
gordita, bizca o chimuela,
tú sigues
siendo mi chica.
¡Vamos Carmela!, ¿te apura?,
yo ni siquiera
me enojo,
me llaman El
Caradura
y por las
noches me mojo.
Y como dijo Cantinflas:
“Ahí está el detalle”,
pero si te desconchinflas
nos vamos a ir
a la calle.
¡Carmen, chaparra del alma!
¡Carmen, querida Carmela!,
tú nunca
pierdas la calma;
mi gorda,
bizca, chimuela.
Con una poca de suerte
consigues placa
postiza,
no importa lo
que te cueste
y luzcas otra
sonrisa.
Aunque estés birola
y fea,
para mí, eso no
me afecta
porque sea como
sea,
tú eres la
mujer perfecta.
¡Tú no te fijes Carmela!,
todos murmuran de
envidia
aunque no tengas
ni muelas,
serás por siempre
mi vida.
Cada quien con su pareja
como lo dice el
refrán,
así que olvida
tus quejas
porque yo soy tu galán.
Sólo piensa que te quiero,
¡esto sí es
amor del bueno!
Y si no tengo dinero,
recuerda que es lo
de menos.
Y como dijo Cantinflas:
“Ahí está el detalle”,
pero si te desconchinflas
nos vamos a ir
a la calle.
¡Carmen, chaparra del alma!
¡Carmen, querida Carmela!,
tú nunca
pierdas la calma;
mi gorda,
bizca, chimuela.